sábado, 5 de diciembre de 2015

Capitulo IV: Mi parte favorita del cuento

Una mañana la llevo al tren que él acostumbraba tomar. Parecía un día como cualquier otro, solo se disparaban sonrisas y risas, con historias y relatos que seguramente olvidarían a los diez minutos... Pero sigo insistiendo, el Destino y Dios suelen jugar de maneras inexplicables y misteriosas...

  Como arte de magia, algo pasó. Solamente una extraña energía  los invadió. Todo parecía igual, pero repentinamente las miradas entre ellos cambiaron, los aromas se entrelazaron, el silencio ensordecía todo el lugar a medida que la cercanía de los rostros se volvía mas evidente... 

  No hay forma de explicar a donde se fue el resto de los pasajeros, o si fue que ellos se tele transportaron, si el tren se detuvo o si se movió a la velocidad de la luz... No hubo mas palabras, no hubo, sino la comunicación mas potente que pueda existir... Ese idioma en que no hay sonido o gesto alguno, ese léxico donde solamente entiendes, y sabes que es lo que sigue.... y te dejas llevar...... y sucede.....

  Fue posible con su aire.
  Fue real con su presencia.
  Fue sentir sus labios en los suyos y solo con ese suave, lento, dulce, pero tan apasionado beso, que pudo llevar su esencia en el alma...

  Y si, fue así como el tiempo se detuvo para nuestro chico... y fue solo cuando ella partió, que el tiempo volvió a cobrar vida... Sólo que nunca nos dicen que cuando eso pasa, debe recuperarse lo retrasado para ponerse donde debería. Por ende, todo pasa muchííííísimo más rápido y se acelera mas de lo normal, dejándote totalmente desubicado y desorientado.. (Lo se porque a mi me pasó una vez! pero mejor vuelvo a la historia de aquel joven)..... "

Fragmento que es tan sólo una dedicatoria, para todos aquellos que han tenido la suerte de tener ese primer beso que se convierte en inmortal.

Una noche sin café.

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